La Casa del Médico conserva la esencia de las grandes viviendas familiares de otro tiempo. Una casa señorial, amplia y luminosa, donde cada espacio ha sido restaurado respetando su carácter original.
La rehabilitación se ha realizado desde el cuidado y la coherencia, manteniendo materiales, proporciones y elementos tradicionales, e incorporando instalaciones actuales que garantizan una estancia confortable durante todo el año.
La vivienda se articula en torno a amplios vestíbulos, salones pensados para reunirse, estancias tranquilas para el descanso y una relación constante entre interior y exterior. Es una casa que invita a convivir, compartir y disfrutar sin prisas.
La Casa del Médico no es un alojamiento impersonal: es un lugar con memoria, pensado para ser vivido.

Distribuidos para garantizar comodidad, privacidad y flexibilidad en estancias familiares o de grupo.
Planta baja: salón con chimenea y sala de juegos de mesa, ideales para quienes prefieren evitar escaleras o buscan mayor independencia.
Planta alta: sala con TV, comedor con chimenea para el invierno y con terraza ideal para las noches de verano; otro comedor más informal o para niños, ambos conectados a la cocina completamente equipada. Cuenta también esta planta con zona de plancha y tendedero.
El salón y comedor cuentan con aire acondicionado y calefacción, buena ventilación y una atmósfera serena que favorece el descanso. La distribución permite que cada huésped encuentre su espacio, sin renunciar a las zonas comunes para compartir.

Una experiencia única para compartir con toda la familia
Un auténtico huerto dalieño con tradición centenaria
La casa tiene el huerto tradicional de árboles frutales donde ha habido mandarinos, naranjos, limoneros, ciruelos, nísperos, granados, perales, higueras y magnolios. Y plantas aromáticas como la hierbabuena, el romero y el hinojo... Actualmente hay naranjos jóvenes, olivos, una higuera, limoneros, nísperos, un granado... Estamos trabajando para recuperar la frondosidad y variedad vegetal de antaño.
La zona cercana a la casa tiene un jardín con árboles de jacaranda y planta de romero. La “balsilla” que se utilizaba para el riego se conserva perfectamente.
Conectado con el jardín la casa tiene un amplio porche donde se disfruta de temperatura fresca en las veladas de las noches de verano.

